Colegio Santa Marta de Coquimbo celebró la Solemnidad de Santa Marta con una Eucaristía centrada en la fe, la acogida y el servicio
Con profunda alegría y espíritu de fraternidad, el Colegio Santa Marta de Coquimbo celebró la Solemnidad de Santa Marta, una Eucaristía que reunió a estudiantes, educadores y distintos integrantes de la comunidad educativa en torno a la mesa del Señor.
La celebración fue presidida por el Padre Jerónimo Aguayo, capellán del Colegio, y tuvo como eje el carisma que identifica a la comunidad: fe, acogida y servicio, inspirado en la vida de Santa Marta y en el legado de Mons. Beato Tomás Reggio, fundador de las Religiosas de Santa Marta.
Durante el inicio de la Eucaristía se presentaron diversos signos que expresan la identidad y el carisma institucional. El cirio encendido representó la fe, como luz que guía el camino; mientras que la Biblia recordó que Dios es el centro de la vida y que de su Palabra nace el llamado a amar, acoger y servir. También estuvieron presentes la bandera italiana, como signo de la tierra donde nació la Congregación, y el estandarte del Colegio, expresión de identidad y pertenencia.
La Liturgia de la Palabra permitió profundizar en la figura de Santa Marta como mujer de fe y acogida. Las lecturas recordaron la importancia de abrir las puertas al otro, practicar la hospitalidad y vivir el amor fraterno.
De manera especial, el Evangelio según San Juan presentó el encuentro entre Marta y Jesús ante la muerte de su hermano Lázaro. En este pasaje, Marta realiza una profunda confesión de fe al reconocer en Jesús al Mesías y al Hijo de Dios.
La celebración invitó así a toda la comunidad a descubrir en Santa Marta un modelo para vivir una fe que se transforma en acciones concretas de acogida, servicio y amor hacia los demás.
En la Oración de los Fieles se elevaron plegarias por la Iglesia, sus pastores, las Religiosas de Santa Marta, las familias, los profesores y asistentes de la educación, y por todos los estudiantes.
También se tuvo especialmente presente a las personas y familias que han sufrido las consecuencias de las intensas lluvias, pidiendo por quienes necesitan ayuda y por la solidaridad de toda la sociedad.
Asimismo, se pidió por cada una de las alianzas que participan en la celebración del 64° aniversario del Colegio Santa Marta de Coquimbo, para que esta celebración sea una oportunidad de encuentro, fraternidad, unidad y alegría.
Uno de los momentos de la Eucaristía fue el ofertorio. Las flores fueron presentadas como símbolo del deseo de hacer florecer el “jardín de Dios” en el Colegio, mediante valores como la paz, el respeto, la solidaridad, la bondad, el amor, la comprensión, la fraternidad y la verdad.
También cada alianza presentó su escudo como signo de los valores que busca cultivar:
- Piratas: aventura, valentía y espíritu explorador.
- Vaqueros: perseverancia, libertad y vida en comunidad.
- Samuráis: honor, disciplina y respeto.
- Caballeros: nobleza, lealtad y protección de los demás.
Finalmente, junto al pan y el vino, se ofrecieron al Señor las alegrías, dolores, triunfos, dificultades y el trabajo cotidiano de cada integrante de la comunidad educativa, confiando en que, con la gracia de Dios, puedan transformarse en frutos de bien, paz y amor.
La celebración concluyó con un llamado a continuar viviendo el carisma de Santa Marta en la vida cotidiana, recordando que la Eucaristía no termina en el altar, sino que impulsa a cada persona a amar, acoger y servir en los distintos espacios donde desarrolla su vida.
De esta manera, el Colegio Santa Marta de Coquimbo volvió a celebrar con gratitud a su Santa Patrona, renovando el compromiso de construir cada día una verdadera Betania, donde Jesús sea acogido y donde cada persona pueda encontrar una comunidad que vive la fe en el servicio a los demás.







