Comunidad del Colegio Santa Marta de Coquimbo inicia el año escolar 2026 con llamado a educar desde el corazón
Con un profundo mensaje centrado en la formación integral y el desarrollo humano, el Colegio Santa Marta de Coquimbo dio inicio a su año escolar 2026, guiado por las palabras de su directora, Sor María Isabel Castro, quien invitó a toda la comunidad educativa a vivir este nuevo ciclo como una oportunidad para aprender, desaprender y volver a aprender.
En su saludo, la directora destacó la importancia del clima de aula como un elemento clave en los procesos educativos, recordando que, según UNESCO, este es uno de los factores más determinantes en la enseñanza y el aprendizaje. En esta línea, subrayó la necesidad de avanzar hacia una educación que integre las emociones como parte esencial del desarrollo de los estudiantes.
“Educar en las emociones es descubrir juntos la belleza de sentir, reconociendo los sentimientos como puerta de acceso al corazón y al encuentro con los demás”, expresó, enfatizando la formación de personas capaces de generar vínculos, colaborar y convivir en armonía.
Un enfoque en las relaciones humanas y el aprendizaje significativo
Durante este año, el establecimiento pondrá especial énfasis en transformar las relaciones humanas dentro de la comunidad educativa, promoviendo una ética basada en el respeto, la confianza y la acogida. El objetivo es consolidarse como una escuela que no solo enseña contenidos, sino que también forma personas íntegras, capaces de desenvolverse en un mundo cambiante.
En este contexto, se implementarán innovaciones pedagógicas que abarcan desde los niveles iniciales hasta la enseñanza media, incluyendo el trabajo con la “Generación Tractor” y el desarrollo del Proyecto Innova. Estas iniciativas contarán con el acompañamiento de la Fundación Nueva Educación, liderada por Arnoldo Cisternas, junto a expertos como Coral Regí, vinculada a la OCDE.
Un llamado a las familias: educar juntos
Dirigiéndose a padres y apoderados, Sor María Isabel Castro hizo un llamado a trabajar colaborativamente en la formación de los estudiantes, destacando que los valores como la bondad y la generosidad no solo se enseñan, sino que se viven.
A través de la metáfora de la flor de loto, invitó a reconocer que el crecimiento personal muchas veces surge desde la adversidad, reforzando la importancia de acompañar a los niños y jóvenes en sus procesos de vida con empatía, compromiso y sentido.
Estudiantes protagonistas de su propio crecimiento
El mensaje también estuvo dirigido a los estudiantes, a quienes se les animó a reconocer, acoger e integrar sus emociones como parte fundamental de su desarrollo personal. Citando al filósofo Epicteto, la directora recordó que “no nos afecta lo que sucede, sino lo que nos decimos sobre lo que nos sucede”, invitándolos a construir sentido desde sus propias experiencias.
Asimismo, los motivó a desarrollar las competencias del siglo XXI, tales como la comunicación efectiva, el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración, la adaptabilidad, la inteligencia emocional y el aprendizaje continuo, herramientas esenciales para enfrentar los desafíos actuales.
Una misión inspirada en la fe
Finalmente, el inicio del año escolar estuvo marcado por una profunda inspiración en el carisma de Santa Marta y en el legado del Beato Tomás Reggio, reafirmando la misión del colegio de evangelizar a través de la educación y acompañar a cada estudiante en el descubrimiento de su vocación.
De esta manera, el Colegio Santa Marta de Coquimbo comienza el 2026 con un fuerte compromiso por una educación centrada en la persona, donde el aprendizaje, la fe y las relaciones humanas se entrelazan para formar una comunidad que crece unida, con sentido y esperanza.






